Entre ayer y hoy

Escrito por JessJara 14-09-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Siempre iba y venía entre las dos calles que nos separaban. 

Entre el número par o impar 

que hacía a su cuadra y la mía un perfecto juego matemático 

y la diferencia que se establecía 

cuando yo confundía su silueta con la oscuridad 

o la profundidad con un suspiro. 

Le daba gracia mi incapacidad 

para hacer gestos frente a una cámara 

o no poder mirar fijo a los ojos 

más de tres segundos sin comenzar a reirme. 

Una ilegalidad ante la vida

 y una respuesta suspendida en el tiempo, 

una pregunta que se iba modificando 

y dos palabras que nos acercaban. 

Sus ideas de vanguardia 

y sus manos delicadas, 

jamás podía contar todo sin dudar de si era un sueño 

o un deja vu 

o producto de seres superiores 

que trazaban planes para un corazón como el suyo. 

 Su dulce voz,

 concomitante potencial a mis anhelos vagos y pulcros, 

quizás delirantes y utópicos, 

tan propio de mi. 

Me queda admitir que fui algo más que su compañía 

y su presencia, 

mi agradable desdén del mundo. 

Siempre quemaba lo que comería 

o arruinaba el prolijo 

y disciplinado orden de las cosas en su entorno. 

Era casi automático 

su movimiento de quitar una cosa para poner otra

 y nunca recordar donde puso la primera sin tropezarse con ella, 

para terminar burlándose de su torpeza. 

 Por eso, también, se enojaba 

y declaraba blasfemias a todo lo demás, 

encerrándose en su todo 

y en su nada, 

en su círculo de desesperanzas, 

llorando sobre mis hombros

 y bebiendo largos sorbos de cualquier sustancia de turno. 

Como una acción en potencia, 

acarreando mil efectos, 

pero produciendo una imagen tras otra, 

acomodando momento con momento formando una historia. 

Su presencia en mi recuerdo en los días de septiembre. 

Ahora le absorbo a cada estrella su alquimia, 

su místicidad, verás, varias cosas han cambiado... 

Pero sigo sonriendo 

ante el complejo tramo que se proyecta hacia delante 

en sentido o a la inversa de lo pautado antes a tu lado. 

Siempre vamos y venimos, 

entre el pasado y el presente. 

Entre los años que diferencian tu recuerdo de lo real. 

Entre lo que fuimos y somos hoy, 

un juego de progresiones aritméticas, 

de simetrías y probabilidades. 

Una infinita singularidad, 

tan tuya pero tan atenta a lo nuestro, 

donde habitamos, 

donde fuimos 

y seguramente, 

donde aún somos.