Jessica Jara

general

Lluvia en la ciudad

Escrito por JessJara 22-06-2019 en poema. Comentarios (0)

La ciudad olía a humedad en ese espantoso jueves de junio. No hay nada más desolador que un paisaje lluvioso de otoño en ésta ciudad tan ambigua -como lo son mis sentimientos hacia ella-

Tomé un colectivo y me parecía que una persona volteaba hacia mí, veía mi pelo de color. Seguro se sorprendía de ver colores en un día tan oscuro.

Supuse que atravesando la avenida, encontraría tu mirada del otro lado, que sería como una ligera brisa, de esas que renuevan el aire en verano. Aunque ahora haga frío y eso no acompañe mi ánimo.

Deseaba ver sus ojos calmos, con esa tranquilidad que deja adormecida la mente y despierta el alma. Que sus manos tocaran mi brazo al dar los buenos días y su sonrisa iluminara lo que el sol, tras las nubes, no podía.

A veces, sólo necesitas una pieza de todo el rompecabezas, sólo una y es la que permite que puedas ver el paisaje de otra manera. Yo sólo buscaba esa mirada, la de los ojos oscuros envueltos en luz.

Las aves cantaban y yo pensaba en atravesar la avenida, la puerta, el umbral y el resto de las miradas que se cruzaran, sólo, para hallar tus ojos entre tanta lluvia, como un faro en medio de un océano hambriento.

Sin embargo, aquel jueves la ciudad me devoró.

Ésto que somos hoy.

Escrito por JessJara 21-11-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Insistes con la pregunta. 
A dónde vas? 
 La verdad que no lo sé. 
No lo tengo en claro. 
Te respondo con mis ojos fijos en los tuyos.
 En ese caso- Dices- 
Tendré que aventurarme a ciegas por ese mundo tan incierto, 
con ese velo de misterio que envuelve el todo de todas las partes. 
Relees una vez más aquel apartado que has dejado señalizado en el libro. 
Tu libro preferido. 
Ese que tiene marcas de tantos momentos acompañándote,
 tantas marcas como tu alma. 
La misma alma que teme. 
 Deletreas una palabra, 
señalando con los dedos que lleva dos puntitos sobre la vocal 
y acotas que lo lees hace años, 
pero aún esa palabra te resulta difícil. 
 Es alemana, creo. 
Pronuncias con tu rostro cobrando color. 
No te ruborices, no por eso. 
No después del beso que nos dimos bajo los tilos, 
después de las caricias, 
después del te quiero, 
después de las confesiones hechas mientras nos perdíamos en la ciudad. 
No después de saber que todavía estamos acá. 
Es este momento, nada más que esto. 
 Yo tampoco soy lo que era 
Y esto 
Quizás un día, 
Tampoco sea más. 
 Pero si es hoy, y hoy estamos. 
Entonces, es esto y nada más. 
Es todo lo que tenemos y está bien si lo vivimos así. 
Con la inocencia. 
Desde lo genuino. 
Te salteas un pequeño párrafo y tras el fallido, 
agregas que quizás se deba a que expone tu gran verdad. 
Esa que asusta ver. 
Te respondo, 
que por ahí no es que asuste ver. 
Sino, que asusta demostrar, que asusta dar. 
Se encurvan tus cejas en señal de sorpresa. 
Pero antes que busquemos más palabras para confrontarnos, 
lo mejor sería que ahora te acerques... 
que seamos el momento... 
Más bien, 
Que nos dejemos
Ser. 
Cierto -concluyes- 
Los momentos nos convierten en lo que somos.

Contra todo

Escrito por JessJara 21-11-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Ibamos contra todo. 

Vos contra los estereotipos, 

Yo contra mis creencias. 

Vos contra la novela familiar, 

Yo contra natura. 

Comenzamos a sentir que nos desarmábamos, 

En medio de tantas dudas y miedos, 

En medio de tantos mandatos y silencios, 

Para reconstruirnos lejos, 

Aún entre tantas incomodidades, 

A pesar de tantos incendios. 

Señalaste el cielo 

Con la esperanza de encontrarte 

 Entre tanto tormentoso universo, 

Con un mundo tan contaminado 

De prisiones idiológicas, 

De límites lingüísticos, 

De controles sobre las cuerpas. 

Ves las nubes, 

Deseando que tengan la forma 

De esas alas que precisas 

 Para al fin transformarnos 

En esos seres libres 

Con los que tanto sueñas.

Patrones

Escrito por JessJara 21-11-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Abriremos el paraguas antes de tiempo, 

 Hay que evitar la fusión química. 

Si es posible, 

también, 

Evitar la mirada fija,

 Así será más fácil corrernos 

 De aquello que ya no va. 

De aquello que no es para nosotrxs 

al fin y al cabo. 

Invitaremos a nuestro pasado a quedarse, 

Una copa o dos, 

Repitiremos la historia. 

Un mismo patrón reiterativo. 

"No ha cambiado nada" te repites. 

Es siempre lo mismo. 

 Lo mismo será. 

Ya lo sabes, 

ya lo confiesas, 

buscaste alternativas, 

pero nada. 

Un rotundo nada 

que te llevo al mismo vacío del eterno retorno. 

Ese que leías en libros 

y ahora en eso consiste tu vida. 

Es habitual, 

así que juegas a las cartas, 

Miras el cielo, 

le acompañas, le sonríes, le cantas... 

pero no te vas a enamorar. 

Y lo sabes. 

Te caeras del paraíso que no te encastra

 y vivirás una aventura más que sumas en tu diario de ruta. 

De a ratitos se puede volver poético 

porque te sale una linda frase en el bloc de notas del teléfono 

 Entonces, 

podemos decir que fue interesante. 

Si es que -aún- 

no pasamos al momento de medir las cosas por "productivo" o "no productivo" . 

Levantamos la mano en señal de adiós. 

Sí, un "te voy a extrañar". 

Un "no te preocupes, llegaré bien"

 y un cierre cagado de ausencia. 

Pero, no sé, 

 dame unos días. 

 El pasado volverá con un nuevo disfraz 

Y le daré la bienvenida de igual manera, 

Fluctuando un poco. 

Pero así, cada vez, 

te juegas una nueva partida, 

porque quizás, 

En una de esas, 

Por una vez, 

Te salga bien.

Inefable

Escrito por JessJara 20-09-2017 en Poesía. Comentarios (0)

Y ya fueron los pequeños rituales,

entre desencuentros fortuitos 

de las mañanas que desencadenan mi inestable

y resonante sosiego.

De a ratos escucho el agua correr,

de esa servidumbre que anhelo 

sobre los deseos que se escapan y resuenan,

al fin y al cabo todo desemboca

en aquello que es preferible deshacer,

como la mirada dulce que se tejía

cuando nuestros caminos se enlazaban

en ese casual encuentro

que ahora permanece como lo estático,

lo ineludible, lo efímero,

la imagen que se borra, se pierde

así como acontece lo rutinario

de ser, de existir, de permanecer.

La ausencia que atestigua 

aquellos intentos frustrados 

de estabilizar el rumbo arbitrario,

dando cuenta de cuán estrecha es la luna

y el recorrido que transitamos

hacia la evaporada y evanecente 

realidad que nos determinó.

A veces, o quizás siempre, 

olvido reencontrarme,

olvido que amanecí limpiando

la mente de recuerdos insoslayables,

por lo que ahí me contradigo,

por lo que no logro coordinar

la manera en la que me dirijo

o la que me direcciono.

Evito pensarlo ya,

es mejor sintonizar la enmienda 

de la vida que escribimos

decididos a mantenernos fijos.

Presiono sin dudar sobre la piel,

esa que marcó el nombre,

que perpetró hasta las profundidades

y amenazó con rebanar 

mi inválida tranquilidad,

sucumbiendo en los abismos del alma,

esa que se apena, se aflije,

te nombra y te vuelve a nombrar.

Mejor sería comprender 

que las palabras y los hechos

son opuestos,

que el amor y tú vórtice 

también lo son.