Jessica Jara

Arte, la sensible expresión del alma

Letras, palabras e imágenes

Inefable

Escrito por JessJara 20-09-2017 en Poesía. Comentarios (0)

Y ya fueron los pequeños rituales,

entre desencuentros fortuitos 

de las mañanas que desencadenan mi inestable

y resonante sosiego.

De a ratos escucho el agua correr,

de esa servidumbre que anhelo 

sobre los deseos que se escapan y resuenan,

al fin y al cabo todo desemboca

en aquello que es preferible deshacer,

como la mirada dulce que se tejía

cuando nuestros caminos se enlazaban

en ese casual encuentro

que ahora permanece como lo estático,

lo ineludible, lo efímero,

la imagen que se borra, se pierde

así como acontece lo rutinario

de ser, de existir, de permanecer.

La ausencia que atestigua 

aquellos intentos frustrados 

de estabilizar el rumbo arbitrario,

dando cuenta de cuán estrecha es la luna

y el recorrido que transitamos

hacia la evaporada y evanecente 

realidad que nos determinó.

A veces, o quizás siempre, 

olvido reencontrarme,

olvido que amanecí limpiando

la mente de recuerdos insoslayables,

por lo que ahí me contradigo,

por lo que no logro coordinar

la manera en la que me dirijo

o la que me direcciono.

Evito pensarlo ya,

es mejor sintonizar la enmienda 

de la vida que escribimos

decididos a mantenernos fijos.

Presiono sin dudar sobre la piel,

esa que marcó el nombre,

que perpetró hasta las profundidades

y amenazó con rebanar 

mi inválida tranquilidad,

sucumbiendo en los abismos del alma,

esa que se apena, se aflije,

te nombra y te vuelve a nombrar.

Mejor sería comprender 

que las palabras y los hechos

son opuestos,

que el amor y tú vórtice 

también lo son.


Sustituto del sueño

Escrito por JessJara 10-09-2017 en Poesía. Comentarios (0)

Entre las efímeras  imágenes,

orbitando a la espera de nuestro encuentro.

En vísperas de desvanecernos

en el silencio que nos ausenta,

entre las rejas de las miradas,

las prohibiciones del deseo

y la piel tensa, roja, herida.

Con la pesadumbre de los ríos

que atraviesan nuestra mente

con los ojos cerrados

por los sueños que despiertan

el agitado momento del corazón.

Habrá sido sólo un segundo

o el infinito tiempo espacial

haciéndose eco en lo tormentoso,

en la categoría selecta

de aquello que se pronuncia cerca

pero se recrudece y se esfuma.

Habitando en las esferas imaginarias,

en las burbujas de mi voluntad 

contra el torrente de tu presencia,

en la sustancia que contamina

junto con tus besos

y el cristal que se desarma

en mis labios agrietados, 

cuando reconozco que me he empequeñecido,

que me convierto en la sombra

detrás de toda su luz.