El arte de la colisión

Escrito por JessJara 02-04-2016 en poema. Comentarios (0)

Un beso recién, luego de una jornada a tientas, un día en búsqueda de la luz.

Usted puede entender el hecho de encontrarnos siempre en el mismo rincón de los sueños pero un día yo debía solidificar mis deseos materializándolos en la realidad… y aquí la encuentro, caminando lentamente hacia la puerta de mi vida.

Sus palabras de momento algo impulsivas, de a ratos muy certeras, me ha sabido guiar en la penumbra de los días agobiantes y me acaricio cicatrizando cada porción de piel herida. 

Confíe en los ojos y las manos viejas, que aunque se cansen de la vida rutinaria y deprimente de los mortales, aun pueden creer en el amor y usted me enseño que con las palabras no se alcanza, que gritar y enloquecer también es de inteligentes. 

Ese ser que simplemente emergió a la superficie, habiéndose escondido del mundo por mucho tiempo, me demostró que la sonrisa es un canal de conexión que conduce directo al ombligo del universo personal, donde al colisionar dos mundos el universo se expande incorporando mas maravillas…. Y aunque deseemos que muchas cosas desaparezcan por el gusano negro, nos damos cuenta que nos armamos y nos construimos con eso, cada partícula del espacio es la marca de una historia.

Habiéndome besado solo una vez, se fundió en mi y me dejo marcado hasta su sabor en mi boca. Le he puesto un nombre en mil lenguas distintas, pero nada fue mejor como aquella vez que me dijo “recuerda…. No existen palabras que abarquen la inmensidad de las emociones, cada palabra que surge no es mas que una teoría subjetiva del infinito universo de cada uno.. No las creas todas, no te apropies realmente, ellas van y vienen. Todavía tienes mucho que descubrir, no le pongas nombre a lo que no conoces” y calló mis pensamientos tumultuosos con su paz.

Temí que deseara correr antes de las tres y no quisiera ver lo trasparente que pueden ser los sentidos si solo amas con el corazón y la conciencia de saber que otro existe, que otros pasos se escuchan en el camino de la existencia. 

Leí la pronunciación y detrás de las líneas, detrás de cada juego, había una intensión y antes de que yo pudiera armarme un idea previa tomo mi mano y no quiso hablar, solamente me miro fijo y por una suerte de conexión que escapa a la razón atino a transmitirme lo que no se contentaba solo con pensar, sino también sentir: “Sabes mi intensión... Me encanta inventar historias y hoy no quiero crear una a solas, la que empiezo  escribir a partir de ahora, será en tu compañía…” y allí mismo me abrazó….