Jessica Jara

Arte, la sensible expresión del alma

Letras, palabras e imágenes

Dos galaxias

Escrito por JessJara 02-08-2018 en fotografía. Comentarios (0)

Cruzando hacia el este,

 Invitando a las viejas manías  

A desprenderse de los cuentos 

Que las han mantenído con el tiempo. 

Los dioses en el olimpo, 

Los amantes custodiando las mentiras que les compromete. 

La mueca, el gesto. 

En algún momento caerán junto con el sistema. 

La muchacha que cruza la calle corriendo, 

llega tarde otra vez. 

Alguien la esperaba. 

Ya no la espera. 

 Pronto las cosas dan igual.

 Un reflejo es protagonista de la emoción, se siente el miedo. 

Se perderá todo, y quizás, así es como debe ser. 

Los muchachos en la esquina, otra vez confundidos, 

si gritar el gol o gritar la injusticia, 

pero la verdad que ellos piensan, 

es que estamos muriendo igual. 

La mujer del colectivo mirando por la ventanilla, 

como sus años se desmoronaron tan rápidamente. 

Y detrás suyo, la otra cara opuesta. 

Una niña que no sabe si va o vuelve, 

si será profesional o toma la mochila y se va. 

"La vida es una sola" se repite.

 Pero la verdad... es que no se anima. 

Allí otra vez las zapatillas dejan la marca sobre el suelo limpio, 

el césped cortado, 

el monumento de los caídos 

y las historias que ellos se cuentan cuando solos están, 

depurando las heridas. 

Otra vez la muchacha. 

Que llega tarde. 

Y es que si llegas tarde, 

si siempre llega tarde, 

un día no la esperarán. 

Y... a dónde se va el grito sofocado? 

A dónde se van los restos del dolor que quedan? 

Del otro lado del mundo, a la distancia hay alguien, 

que sonríe. 

Y quizás sea lo que estás buscando. 

 Un día, tal vez por determinismo y azar, 

dos galaxias podrán colapsar.... ... 

Y qué crees que podría pasar?...

Arte.

Escrito por JessJara 02-08-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Y ahora se trata de eso, 

Que di cuenta de aquello, 

Que debo dejar de esperArte, 

De pensArte,

De deseArte, 

Debo dejar de buscArte, 

Asumir que contigo No puedo hacer Arte.

Luna en Aries

Escrito por JessJara 02-08-2018 en Poesía. Comentarios (0)

Te conocí despertando

después de años bajo anestesia.

Llegaste tocando directo

mi pecho 

Yo ignoraba lo que tu presencia

iba a producir.

Me corriste una noche 

mediando una luna creciente

nuestro encuentro casual.

Su mirada intensa,

se posó en mis ojos tímidos.

Dijiste 

"esta vez me arriesgo a todo 

por el primer paso,

la próxima te toca"

Y me abrazó...

Me abrazó...

Volvimos a sonreírnos,

esta vez en un encuentro premeditado,

te sorprendiste al ver que yo 

no podía hablarte

de las ansias de no soltarte

y mi miedo a entregarme.

Dijiste "ya va la segunda,

te confieso que te quiero, 

va siendo momento

que digas qué sentís".

Pero ¿Cómo te explicaría

que todo era magia

y yo de eso nada sabía

hasta ese día?

Me invitó a pasar a su habitación

pero era más que un simple lugar,

era la entrada a su mundo.

Allí dió el tercer paso

ahí me besó

y no hay dudas

que ni la experiencia me sirvió,

de amor comprendía más que yo.

Nunca entendí 

por qué di tantas vueltas 

para demostrarle lo que sentía.

Me hizo cruzar por el medio

de un huracán emocional.

Pero cuando me propuse 

dar mi primer paso,

optó por dar el cuarto

y asumir que su vida 

no estaba aquí.

Simplemente dijo

"Te quiero más

de lo que puedo soportar y

el mejor regalo que puedas darme

es seguir creciendo,

incluso,

lejos de mi."

Todo estará bien...

Escrito por JessJara 02-08-2018 en poema. Comentarios (0)

Yo tenía la delicadeza de preguntarle qué tal su día,

si había estado mirando el cielo,

si aún seguía con las pesadillas nocturnas que le despertaban 

siempre a la misma hora.

Me detenía a preguntarle si las lágrimas le afloraban,

o si por el contrario,

hoy había sido un día bello.

Qué impunidad brotó de aquella voz

detrás de una breve llamada "pronto, pronto todo estará bien"

y ¿cuándo las cosas estuvieron mal?

Le contaba las anécdotas graciosas de la vida,

sumaba y restaba, recordaba detalles,

le sonreía sin oscilar

y amaba verle las pupilas dilatadas, 

las comillas de los labios,

despertar entre frases, construir rompecabezas,

me enviaba su cielo y yo el mío,

eso era bello.

Nos poníamos a leer siempre el mismo capítulo,

porque nos gustaba, porque lo disfrutábamos siempre de a dos.

Y nadie pedía nada,

yo no quería su libertad, ni quería imponerme. 

Caminaba y yo le tomaba la mano,

y cuando yo me adelantaba, corría para abrazarme,

eso era querer.

Escribía frases en las servilletas de los bares,

me miraba con curiosidad y luego de dos cervezas,

tomaba el bolígrafo para terminar lo escrito,

odiaba las cosas inconclusas,

aunque toda su vida, fue una infinidad de historias sin fin,

sin puntos finales.

Yo le escuchaba atentamente, 

le aconsejaba, nunca me perdía de nada. 

En cambio yo... siempre esperaba,

con paciencia, el día que se interesara por algo de verdad.

Yo esperaba... esperaba... "algún día tal vez quiera saber quién soy".

Las expectativas no existían,

siquiera podíamos programar una cita,

le gustaba ser impuntual.

Y un día dejó de ser gracioso,

las calles se cortaban,

la lluvia dejó de mojarnos

y ya no saltábamos sobre los charcos,

tampoco nos mirábamos,

tampoco leíamos, ni escribíamos frases,

no cedía, no me veía. 

Como de costumbre le sonreí,

el orgullo otra vez había ganado,

bajé mis últimas palabras en el sorbo de café

y le dije "ya fue, pronto todo estará bien".

Inefable

Escrito por JessJara 20-09-2017 en Poesía. Comentarios (0)

Y ya fueron los pequeños rituales,

entre desencuentros fortuitos 

de las mañanas que desencadenan mi inestable

y resonante sosiego.

De a ratos escucho el agua correr,

de esa servidumbre que anhelo 

sobre los deseos que se escapan y resuenan,

al fin y al cabo todo desemboca

en aquello que es preferible deshacer,

como la mirada dulce que se tejía

cuando nuestros caminos se enlazaban

en ese casual encuentro

que ahora permanece como lo estático,

lo ineludible, lo efímero,

la imagen que se borra, se pierde

así como acontece lo rutinario

de ser, de existir, de permanecer.

La ausencia que atestigua 

aquellos intentos frustrados 

de estabilizar el rumbo arbitrario,

dando cuenta de cuán estrecha es la luna

y el recorrido que transitamos

hacia la evaporada y evanecente 

realidad que nos determinó.

A veces, o quizás siempre, 

olvido reencontrarme,

olvido que amanecí limpiando

la mente de recuerdos insoslayables,

por lo que ahí me contradigo,

por lo que no logro coordinar

la manera en la que me dirijo

o la que me direcciono.

Evito pensarlo ya,

es mejor sintonizar la enmienda 

de la vida que escribimos

decididos a mantenernos fijos.

Presiono sin dudar sobre la piel,

esa que marcó el nombre,

que perpetró hasta las profundidades

y amenazó con rebanar 

mi inválida tranquilidad,

sucumbiendo en los abismos del alma,

esa que se apena, se aflije,

te nombra y te vuelve a nombrar.

Mejor sería comprender 

que las palabras y los hechos

son opuestos,

que el amor y tú vórtice 

también lo son.