Jessica Jara

Ésto que somos hoy.

Insistes con la pregunta. 
A dónde vas? 
 La verdad que no lo sé. 
No lo tengo en claro. 
Te respondo con mis ojos fijos en los tuyos.
 En ese caso- Dices- 
Tendré que aventurarme a ciegas por ese mundo tan incierto, 
con ese velo de misterio que envuelve el todo de todas las partes. 
Relees una vez más aquel apartado que has dejado señalizado en el libro. 
Tu libro preferido. 
Ese que tiene marcas de tantos momentos acompañándote,
 tantas marcas como tu alma. 
La misma alma que teme. 
 Deletreas una palabra, 
señalando con los dedos que lleva dos puntitos sobre la vocal 
y acotas que lo lees hace años, 
pero aún esa palabra te resulta difícil. 
 Es alemana, creo. 
Pronuncias con tu rostro cobrando color. 
No te ruborices, no por eso. 
No después del beso que nos dimos bajo los tilos, 
después de las caricias, 
después del te quiero, 
después de las confesiones hechas mientras nos perdíamos en la ciudad. 
No después de saber que todavía estamos acá. 
Es este momento, nada más que esto. 
 Yo tampoco soy lo que era 
Y esto 
Quizás un día, 
Tampoco sea más. 
 Pero si es hoy, y hoy estamos. 
Entonces, es esto y nada más. 
Es todo lo que tenemos y está bien si lo vivimos así. 
Con la inocencia. 
Desde lo genuino. 
Te salteas un pequeño párrafo y tras el fallido, 
agregas que quizás se deba a que expone tu gran verdad. 
Esa que asusta ver. 
Te respondo, 
que por ahí no es que asuste ver. 
Sino, que asusta demostrar, que asusta dar. 
Se encurvan tus cejas en señal de sorpresa. 
Pero antes que busquemos más palabras para confrontarnos, 
lo mejor sería que ahora te acerques... 
que seamos el momento... 
Más bien, 
Que nos dejemos
Ser. 
Cierto -concluyes- 
Los momentos nos convierten en lo que somos.

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